Yabo Torbo


lunes, 11 de febrero de 2013

Luna querida

Caldo de plata, astuta vigía
esquivas aviones sin rumbo, con prisa.
Se hace grande tu párpado en pluma
mientras no se rompa tu árdua estima.

Espía de urbes, nocturna vecina
siempre desnuda, desdichada y peregrina.
Nunca faltes a la cita para calmar la herida
nunca duermas de noche, mi luna querida.




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