Yabo Torbo


martes, 2 de noviembre de 2010

Oda a las muñecas.


"A veces tiemblo cuando hablo con muñecas de porcelana,
son tan frágiles que se rompen cuando quieren echarse a volar..."

De piel clara, ojos enormes,
bonita sonrisa a juego con su disfraz;
tacto suave, olor a cobre,
me engañan con tan solo pestañear.

El reloj marcaba las siete
hora de volver a despertar.
Él camina y vuelve a la cama,
ella hace de las sábanas su hogar.

Huele a café, sabe a libertad.
Ahora es de día, una hora más,
- déjame que me acomode,
- ¡no me destapes más!

Foto: Madrid, parque del Retiro.

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