Yabo Torbo


viernes, 16 de abril de 2010

Ostentación de la hipocresía


Hablaís de igualdad mientras ensalzais vuestras joyas y abalorios de poder y represión; con un puñado de ellas podríais ayudar a muchos de aquellos que llamaís "hermanos". Hablaís de libertad de pensamiento mientras escupis consignas afiladas como cuchillas; hiriendo así la existencia de muchos aquellos a los que llamaís "prójimos". Condenaís regímenes autoritarios faltos de amor; mientras vuestras sotanas y alzacuellos conforman un uniforme mas devastador que los trajes militares de guerreros de batalla. Hablaís de paz, hablaís de amor, hablaís de comprensión; sabiendo que todos los males de este mundo se fundamentan en vuestra absurda causa. Miraís al mas allá intentando razonar la especie humana; dejando de mirar aquí mismo que es donde pasan los problemas poniendo escuxas baratas. Os nombrais como la esperanza a un futuro, a la misma vez que retrasais las herramientas que nos proporcionarán un futuro mejor.

Sois el peor ejército que ha pisado la tierra; haceís apología de lo absurdo, vuestras bocas son como la de las peores serpientes y vuestras palabras como veneno que ataca a los más débiles, promulgando una falsa cultura para esclavizarlos a todos. Pero lo que de verdad me causa tristeza es el odio involuntario que provocais en mi, yo no merezco esto.

Si existe un infierno ojalá ardaís todos en él hijos de puta.

2 comentarios:

Sphynex dijo...

sublime

Santiago Bullard dijo...

Bien escrito, compadre. Por cierto, ¿te enteraste de la carta abierta a todos los obispos del mundo que ha escrito el teólogo Hans Küng? Sé que en España ha aparecido publicada, por lo menos, en El País. Dale una ojeada: es un llamado a reformular el cristismo desde críticas muy interesantes, sobre todo a Benedicto XVI. Sabes que yo me opongo al cristianismo en general, pero cristianos lúcidos como este me parecen admirables, más allá de si estoy o no de acuerdo con ellos. Un abrazo.